LA BÁSCULA. autoría de Alejandro Garcia.


Dave Gahan - A little lie
https://youtu.be/1sV3RH_T6mY



Tan alto era el volumen de la música en el almacén,
que podía escucharse con claridad dentro de la bodega aún con la puerta a medio cerrar.


135, 120, 137, 140


Con los ojos anegados, sin casi parpadeo, Ángel la contemplaba,
desde la frente y a veces hasta las caderas o muslos, que subían y bajaban con la cadencia suficiente
 para mantenerlo con desmesurada erección.


139.7, 140.2, 140.4, 140.1


Te lo dije, núnca me acerques una navaja.– decia Esther con sensual e hipnótica voz,
sin interrumpir esa caliente y pervertida cópula.


La pinta de ella, de mocedad e inocencia no encajaba con su corrupción y primaveras.
Su exquisita piel lozana, siempre humectada y tono muscular, agredian adrede libidos sin consideración a nadie,
valiendose de su encantadora estampa, adornaba su cabeza con laureles de piel y carne.
 Parecia que la mano de su alma negra saldría de una del par de enloquecidas y dilatadas pupilas
color miel, que incidian como punzones el rostro de Ángel,
para tomarlo por la mandíbula, deformar con los dedos su boca y obligarlo a mirarla.


Huele a sexo y a metal mojado.
De la boca de ella, cae entonces un hilo de sangre y saliva al espléndido, sudoroso y semidesnudo busto,
MIRAME LAS TETAS– le ordenó pintando con los dedos su piel, mientas se relamía labios
y dientes con sonrisa cruel y perfecta, mal maquillada de carmín.


En señal de liturgia, ella alzó la navaja al cielo eterno
y una vez más abrió la boca e hirió sus mejillas por dentro.
Su destreza daba fe de no hacerlo por vez primera.
 Con sangre y baba en los dedos y manos, sacó un pequeño trozo de carne de su boca.


Sin decir palabra, ella le ofreció el corte.
 Él comió, sin frenesí, alterando por siempre su gusto y entendiendo la íntima y morbosa ceremonia,
 violando sus  fundamentos, violado por su hermosa, catando a su amante.


De mí, escribiras con sangre mil historias.– Le dijo ella con el rostro encendido.


Los brazos abiertos de Ángel hormigueaban, dolían los trapecios y el cuello, entonces entendió
porqué le había atado las muñecas y codos al tubo que se asomaba detrás de la plancha de metal.


Esta noche, follaremos, comeremos, beberemos– le dijo Esther,
un par de horas antes, cuando él la cortejaba mordisqueando su cuello en la gerencia,
clavando un cutter junto a su rostro en el tablaroca.


Bésame


La música sin parar y los golpes con los talones desnudos a la estructura de metal
ahogaban el gemido de dolor de Ángel al cerrar el circulo.
El palpitante liquido rojo mezclado con saliva y sudor pintaba al azar los rostros de ambos
y escurría por las comisuras de sus bocas.


–...¡¡DUELE!!– pensaba Ángel.
Mientras su media espalda, húmeda y desnuda ya no percibía lo frió del acero inoxidable
de la báscula industrial.


Alejandro Garcia

6 comentarios:

  1. Afilada perfectamente , directa al ojo hermano, ésta es de las mías , sangre , erotismo , y letras

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  2. Exquisitamente gore
    Felicidades!

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  3. Grosso, síntesis de este estruendo apasionado!!!
    👏🏻😊👏🏻

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  4. Erotismo creativo...fuera de lo común
    Excelente!!!

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  5. Intensas letras, muy original el texto.

    Me gusto descubrirte.

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